Todo aquel que lleva fruto

Pastor Otoniel Font

Todo pámpano que en no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.”  Juan 15:2 

Estas palabras las dijo Jesús.  O das fruto, o te cortan.  O produces algo, o te cortan.  Y, aun si llevas fruto, Dios no está conforme; él quiere que tú des más.  Cuando tú tienes una relación con Dios, tienes que aguantar la presión de que tienes que producir.  El que quiere servir a Dios, meramente para recibir, realmente no ha entendido el porqué de estar relacionado con él.  Tú relación con Dios es para que tú lleves fruto. 

“6 El que en  no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogeny los echan en el fuego, y arden.  Juan 15:6 

En este verso, Jesús hace referencia al infierno.  Él no hace referencia al infierno al tratar con pecadores; él estaba tratando con sus discípulos, diciéndoles que, si no llevan fruto, serán echados en el fuego, y arderán.  El que lleva fruto y es limpiado por la palabra, lo que tiene que asegurarse es de permanecer, porque el que es echado al infierno es el que no permanece.  Porque los frutos son importantes, pero más importante es la relación que produce los frutos.  Así que tienes que cuidar tu relación con Dios, para que des fruto. 

Nunca menosprecies tu relación con Dios, pensando que llevas fruto por ti mismo.

¿Por qué es tan importante producir algo, pero al mismo tiempo es peligroso?  Es importante producir algo porque lo que tú produces trae satisfacción a tu vida.  No es lo mismo comprar una pieza de ropa, que tú mismo confeccionarla, por ejemplo; es un orgullo diferente, que le da un valor superior, por tú haberlo hecho por ti mismo.  Por eso es que Dios quiere que tú produzcas, que tú lleves fruto.  Dios quiere que te sientas feliz, orgulloso.  Y, cuando llegues a este punto, nunca olvides por quién fue que produjiste, porque no fue por ti, sino porque estabas en relación con Dios. 

Dios te respalda para tu produzcas.  Tú tienes que producir; y vas a producir, y vas a sentir orgullo de lo que Dios puede sacar de ti.  Pero, cuando comiences a producir, no te desconectes de Aquel que te dio la oportunidad de producir, porque entonces te desconectarás de la fuente que te ha llevado a sacar de ti lo mejor.  Por eso es que Cristo dice: Al que van a echar al fuego, es al que haya producido, pero no haya permanecido, por pensar que podía producir por sí solo.  Ese será desechado, y arderá. 

Muchos predican condenación, fuego y ardor para los pecadores, sin entender que los primeros en fila para arder somos los creyentes que no permanecemos.  Porque el problema de la gente es que se conectan con Dios y comienzan a producir, pero luego se creen tanto ellos mismos, que ahora lo que importa es el fruto y no la relación que les dio el fruto. 

Tú tienes que mantener un balance.  Lo peor que puede pasar en tu vida es ser malagradecido.  Tú no estarías donde estás hoy, si no fuera por la gente con la que Dios te ha estado conectando, por la iglesia a la que Dios te ha llevado, por la palabra que estás recibiendo, por el Dios al que tú le sirves, porque tu mente ha estado cambiando.  Y eso hay que agradecerlo.  Tú no puedes pensar que, por ti mismo, lo hubieras podido hacer, porque si lo hubieras podido hacer por ti mismo, lo hubieras hecho; pero lo hiciste porque entraste en una relación, y Dios te ha llevado a dar fruto. 

Dios quiere que tú des fruto.  Deja que tu relación con el Señor comience a producir, te lleve a dar fruto, para que tú puedas llegar al grado de fe que él quiere que tú llegues.  Pero, cuando tengas fruto, no te olvides de dónde salió el fruto. 

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