Dones Espirituales

*DONES ESPIRITUALES...*

*" el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría."*
Romanos 12:8

*EL DON DE EXHORTACIÓN* —este es el don de consolar, animar y ayudar a otros (compare la palabra “Consolador”). El pueblo de Dios necesita de palabras de consuelo y ánimo. Todos deberíamos hacer ésto (ver Hebreos 3:13, 10:25), pero algunos están dotados especialmente para esto. No queremos ser “consoladores molestos” (Job 16:2) como los amigos de Job.

*EL DON DE DAR* – la palabra significa “dar una parte de, repartir, contribuir, compartir, contribuir a las necesidades de otros (en ayuda material o financiera)”. “Liberalidad”—generosamente, con desprendimiento. Todos debemos ser DADORES (Ef. 4:28), pero algunos creyentes tienen un don especial para ésto.

*EL DON DE PRESIDIR*—esta palabra significa “estar delante”, es decir, “estar a la cabeza, gobernar, dirigir”. Se refiere al liderazgo en la asamblea local. No todos están dotados como líderes. Esta palabra se usa también para el liderazgo en una iglesia local en 1 Tesalonicenses 5:12; 1 Timoteo 3:4-5; 5:17). “Solicitud” = Diligencia, con todo afán, haciendo todo esfuerzo para que el liderazgo honre a Dios.

*El DON DE MISERICORDIA*—esto se refiere a la compasión (ser un rayo de sol a un alma triste, afligida, enferma, sumida en la confusión y la duda). “Alegría” – alegre (es la misma palabra como en 2 Corintios 9:7). Alegre se refiere a quien puede disipar la tristeza y el desaliento, que puede despertar esperanza y ánimo en el corazón de quien está abatido, alguien que puede sosegar el corazón.

Pablo menciona en estos tres versículos (6-8) siete distintos y diferentes dones. Esta es sólo una muestra de los dones y la lista ciertamente no es exhaustiva. Uno de estos dones, el de profecía, era un don temporáneo que ahora “ha acabado” (1 Corintios 13:8), pero los demás dones aún son necesarios en las iglesias locales hoy día.

Es de vital importancia reconocer que las Escrituras enfatizan el mayor de todos los dones: el don de la vida de Dios, que es la posesión presente de todo creyente (1 Juan 5:11-12: Rom. 6:23; Juan 6:47). Ningún creyente carece de este don. Es nuestra primera y primordial responsabilidad procurar manifestar la vida resucitada de nuestro Señor Jesucristo (2 Corintios 4:10-11; Gálatas 2:20; 4:19; 5:22-23) por el poder del Espíritu Santo morador. Cada miembro del cuerpo de Cristo necesita mantenerse en una vital y debida relación con el Señor Jesucristo, permaneciendo en ÉL como la Vid Verdadera (Juan 15:1-5). ÉL es nuestra vida. (Colosenses 3:4).
Mientras nos mantenemos en una vital relación con Cristo, Dios desarrollará nuestro don o dones para Su gloria y para el beneficio de la asamblea local de la cual formamos parte

DIOS TE BENDIGA. BUEN DIA
Fuente: Alfredo Lopez

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